Si vives en Andalucía y escuchas la palabra «alfajor», es muy probable que tu mente viaje directamente a las fiestas de diciembre. El tradicional alfajor andaluz —como el famosísimo de Medina Sidonia— es una pasta de almendras, miel y especias con forma de canutillo que lleva siglos acompañando nuestras navidades.
Sin embargo, al otro lado del charco, la palabra «alfajor» significa algo completamente distinto. En Argentina no es un dulce navideño, es una auténtica religión diaria. Se come en el desayuno, de postre, en la merienda o como premio después de un largo día de trabajo.
Pero, ¿qué es exactamente y por qué está conquistando los paladares de toda España?
La anatomía del dulce perfecto
Olvídate de la miel y las especias. El alfajor argentino es una obra de arte de la repostería que se compone de tres elementos innegociables:
- Las tapas (o galletas): No son galletas duras y crujientes. La masa del alfajor argentino tiene una textura suave, tierna y ligeramente quebradiza que se deshace en la boca. Dependiendo de la receta, pueden ser de chocolate, de vainilla o las famosas de «maicena» (almidón de maíz), que son extrablanditas.
- El corazón de Dulce de Leche: Es el alma de la fiesta. Entre las dos tapas se coloca una capa generosa de auténtico dulce de leche repostero. Su textura densa y su dulzor caramelizado son los que pegan ambas galletas y le dan su sabor inconfundible.
- La cobertura (El toque final): Para sellar esta maravilla, el alfajor se baña por completo. Los más clásicos se bañan en una fina capa de chocolate negro semiamargo (que contrasta espectacular con lo dulce del interior) o en chocolate blanco (cubertura de merengue italiano). Si es un alfajor de maicena, los bordes de dulce de leche se hacen rodar por coco rallado.
Un bocado de Buenos Aires en Málaga
La combinación de la masa suave fundiéndose con el dulce de leche y el crujido de la capa de chocolate es algo que, una vez que lo pruebas, es muy difícil olvidar. Es el acompañante ideal para un café con leche a media tarde o para sorprender en una reunión familiar.
En Dulcinea Rocío, elaboramos nuestros alfajores de forma totalmente artesanal desde nuestro obrador en Coín (Málaga). Respetamos la receta original argentina, utilizando ingredientes de primera calidad para que cada bocado te transporte directamente a los cafés de Buenos Aires, pero sin salir de la Costa del Sol.
¿Te ha entrado el antojo?
No tienes que esperar a Navidad para probarlos. Preparamos cajas por encargo para que los disfrutes frescos y en su punto perfecto.



